diumenge, 17 de gener de 2010

LAS "CALÇOTADAS": UN RITO CULTURAL-GASTRONÓMICO

Aunque me resisto a escribir en castellano, por muchas razones personales que ahora no vienen al caso, esta vez lo voy hacer, para explicar a mis lectores blogueros, lo que són “els calçots” para la comarca de Tarragona, i en general para toda la región.
Pues, queridos amigos, existe una tradicion catalana que tiene su origen en el campo, i que desde hace bastantes años, goza de un prestigi, una aceptacion generalizada i que representa para el sector de la hosteleria i restauración, un trabajo extra en estos meses de invierno que de otra manera, serian completamente improductivos.
En estos momentos, esta jugosa tradición representa unos beneficios extraodinarios para el sector, y se han creado espacios adecuados, rústicos y de lujo para la consumicion de esto producto tan peculiar.
Voy a remontarme a los tiempos de la Maria Castaña, cuando en Cataluña y en otras regiones, escaseaban alimentos y todo tipo, y no habia oportunidades para que los mas castigados por la pobreza, que eran muchos, pudieran trabajar y comer dignamente.
En invierno cuando los productos frescos del campo ya se habian agotado i no habia nada que llevarse a la boca, unos campesinos avispados, replantaban los grillos de la cebolla blanca que a mediados de Noviembre, sobresalian de su caparazón i se iban pudriendo lentamente. Una vez en la tierra estos grillos germinaban i de cada uno salian de 4 a 8 hijos cebollinos altos y delgados como un puerro, que habia que ir cuidando y sobretodo “calzar” con tierra. (osea añadir tierra a la base) i de aquí su curioso nombre: “calçots” o, “calzados”, que viene asignificar arropados por la tierra.
Estos nuevos esquejes se convertian de nuevo en hortaliza fresca para el invierno, i se comian asados con fuego de los sarmientos de la vid que poco atrás habian sacado de sus cultivos. No hay que olvidar que en las comarcas del Penedes, i limítrofes abundan los viñedos.
Esta verdura asada y depellejada de sus pieles exteriores quemadas, untada con una rica salsa llamada “romesco” es un manjar tan exquisito y reconocido que, es costumbre de todos los años,ir a comerlos en grupo casi siempre. Con amigos, reuniones de familia. vecinos de un inmueble o comunidad, compañeros de trabajo etc. etc. Incluso es posible comprarlos en los mercados i hacer cada uno su calçotada particular en grupo i en cualquier casa de campo, fuente o espacio adecuado para barbacoas. Se rivaliza para ver quien saca la mejor salsa, (a base es tomate asado, almendras, avellanas, aceite i vinagre, machacados). Una sabrosa costumbre, un aprovechamiento de lo que hay que quemar de todas formas, i de lo que sinó se replanta se estropea. Una idea ecológica que viene de los tiempos que nadie sabia lo que era la ecolocogía, pero lo que sí se tenia, era un gran sentido común.

11 comentaris:

Montserrat Llagostera Vilaró ha dit...

HOLA MONTSERRAT: ACI A VALENCIA ELS COMPREM EN EL MERCAT CENTRAL, EL MEU HOME, ELS VA COMPRAR A 40 CENTIMS D´EURO LA UNITAT. ESTÁN CARISSIMS.

UNA ABRAÇADA I GRACIES PER LA TEVA EXPLICACIÓ.

Montserrat llagostera

Montserrat Sala ha dit...

Es el que yo en sé, no sé si hi manque rès. Un petonet tocaia.

Ramon Cat ha dit...

Desde hace siete años Productos del Alt Camp envian los auténticos "Calçots de Valls", la mejor Salsa de Calçots y demás ingredientes para hacer una buena Calçotada, a toda la Península Ibèrica y al resto de Europa.
Podeis encontrar más información en: www.altcamp.info/prod
Saludos y muy buena Calçotada !!

Montserrat Sala ha dit...

Gracies pel teu aclariment. Ja em suposaba que eren coneguts arreu, però jo ho he volgut explicar a la meva manera, i passant´hi molt de puntetes com faig amb tots els meus escrits. Mot afecuosament. Ahir la vaig fer una boan calsotada a Picamoixons.

Higorca Gomez Carrasco ha dit...

Querida Montse, que ricos están, aún a veces en la época nos escapamos mi marido y yo a comer esa delicia hasta Valls, me gustan un montón y además mira es bueno tener esta clase de amigos, pues podemos enterarnos que los podemos comer en casa, aunque me parece que a lo mejor no son tan bons.
Besitos y bon apetit

Ángel ha dit...

Yo los he probado, asadas como cebolletas tiernas, más delgadas y con un sabor mucho más suave. Son exquisitas. Y como bien dices, sin tanta teoría ecologista ni cultivos biológicos, que tampoco está mal que se refuercen estos conceptos, pero antes simplemente respondía al sentido común, al buen hacer tradicional, eso que poco a poco y generación tras generación se va perdiendo. Lamentable.
Un abrazo

genetticca ha dit...

Bonnnnisssssims!!!
I mira,proba de fer-los talladets ben prims,com un puerro amb truita,també estan porou bons.
Per aqui a Eivissa no en tenen ni ideia,es mol extrany,pèro la mare mel's envia ,d veghades.


Salut i bon profit.

Montserrat Sala ha dit...

Quina sort que tinguis mare. Ho celebro. També t'envia bolets? Gracies per la recepta.

Montserrat Sala ha dit...

Angel, te he enviado las gracias por tu visita, pero no las veo. Serà que he cortado antes que salieran?
Una es torpe por naturaleza. Disculpa.
Ya veo que estás al loro de las costumbres de por aquí, i cómo yo has podido observar, lo ecològicos
que eran nuestros antepasados.

Pedro Ojeda Escudero. ha dit...

Ingenioso. Había que darle vueltas en tiempos de escasez, cuando uno debía vivir del producto local.

Montserrat Sala ha dit...

Y así se gestaron grandes platos, que aún són auténticos goces para el paladar. Las migas, estremeñas, el gazpacho andaluz, que cumplen con este mismo objetivo. Gracias por su opinión profesor.

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