El camino
El camino del que hablo es extraordinario. Muy intersesante y sorpresivo Se va descubriendo cada dia. No es de tierra, para no ensuciarnos los zapatos, tampoco és de asfalto y ni tan siquiera tiene adoquines. Mientras vamos caminando vemos árboles, montañas, casas y otras personas que nos acompañan en este trayecto lo mayoría de una edad parecida a la nuestra. Contemplamos rios y casacadas y otras maravillas naturales, pero dificilmente nos podemos salir de nuestra via. De flores pocas, pero los cardos y las espinas, abundan. Hay que atravesar rios y barrrancos, y casi siempre resulta todo un poco oscuro. De tanto en tanto se filtra un rayo de sol, que ciega. Muchas veces hay que dar rodeos, para llegar a un sito adecuado para descansar y reponer fuerzas. En esta senda que no es ni ancha ni estrecha, no vale tomar atajos. Se ha de circular por túneles oscuros, pero siempre con calma y serenidad. Despacio; como el que tiene en sus masos, un tubo de nitroglicerina, pero quiere hacer un viaje largo, incluso muy largo. Hay que estar preparado porque el cansancio se va acumulando en el cuerpo y, se han de tender muchos puentes porque, el final del trayecto, allà donde se acaba el camino está el precipicio mas grande que nunca hayamos imaginado. Es el abismo total,
absoluto y último. Es la muerte.
absoluto y último. Es la muerte.




