dilluns, 7 de juny de 2010

UN CURA DE PUEBLO. UNA HISTORIA SINGULAR

Concilio Vaticano II (6ª entrega)

Raramente, Mosén Joan salia de la Baronia. En tiempos no tan lejanos pudo ser, pero entonces nó. La Misa nunca les faltó a los habitantes de aquellos pueblos. Además era un hombe muy saludable, que nunca tuvo que hacer una visita al médico. Sólo creo que habia sufrido alguna caida, yendo medio dormido de una parroquia a la otra, montado en su yegua. Porque hay que tener en cuenta que en verano tenia que madrugar, salir sin desayunar, sin beber agua, y una vez habia hecho la primera misa, y posterior reunión, vuelta a la yegüa, dos o tres horas más de camino. Y a media mañana cuando el sol, empezaba calentar de lo lindo, el animal se paraba a beber en los distintos arroyos que atravesaban, y él no podía ni éso; seguía en ayunas, hasta después de la segunda Misa. Si esta circunstancia. era temible en verano, uno se puede dar la idea de como seria en invierno, con las nieblas persistentes de la zona, y unas heladas de aquí te espero
Por fortuna, con el Concilio Vaticano II, estas costumbres tan severas, i para èl tan incómodas y casi sobrehumanas, desaparecieron, y se aligeró tambien en materia de uniforme. El Clergiman o traje nuevo fué adoptado enseguida por Mosén Joan, que iba mucho más suelto papa subir a caballo, para ir de cacería con los vecinos, en las batidas anuales de jabalies, y tambien en las de los conejos con hurón a las que era muy aficionado. Claro que ver a un cura segar a la guadaña en fila con los demás miembros de una familia, con la sotana arremangada a la cintura, tenia su aquel.
Con el Concilio, vinieron otras complicaciones. Había que hacer una homilía en cada misa y él no era hombre se sermones. Conocia muy bien a todas las personas y a todas las familias y sabia que aquellas buenas gentes no necesitaban de sus palabras para portarse como unos buenos cristianos. Eran gente sencilla sin maldad ni egoïsmos, que bastante carga tenian con poder llegar a comer pan todos los dias. Pero por otra parte era un hombre obediente, con lo que decia la Iglesia, y de esta manera, empezaron los especiales sermones de recitaba. Nunca le vió nadie levantar la mirada, mientras hablaba, No fuera el caso que alguien se lo fuera a tomar con una regañina, y si no miraba a nadie, pues no habia el peligro de nadie se pudiera dar por aludido.

10 comentaris:

Montserrat Llagostera Vilaró ha dit...

BONA NIT. ET FAIG EL COMENTARI I CAP A DORMIR.

ERA UN SACRIFICI MOLT GRAN POBRES CAPELLANS, TENIR QUE ESTA TANTES HORES EN DEJU PER POGUER COMBREGAR.

MENYS MAL QUE AIXÒ JA S´ACABAT.

UNA ABRAÇADA, Montserrat LL.

Stanley Kowalski ha dit...

Me gustan las tribulaciones de este cura, son curiosas y bastantes particulares.

BESOTES GUAPA Y BUENA SEMANA!

Jota Ele ha dit...

Era un cura de los de antes, de los buenos.

El sacrificio comenzaba por él mismo.

Fascinante su historia, Montserrat.

Saludos.

Montserrat Sala ha dit...

Jota Ele. Com tu dijiste el otro dia, hay material como para hacer una novela. Pero n te asustes, pronto dejaré de escribir en castellano
Gracis amigo por tus palabras tan agradables siempre

Neogeminis ha dit...

Nunca me había puesto a pensar en las complicaciones y restricciones que debían/deben soportar los curas en los lugares alejados.
Muy bien narrada la historia que invita a ser leída.

Un abrazo.

Montserrat Sala ha dit...

Hay muchas mas cosas cotidianas, que no sé si llegar´é a explicar. Pero imagínate en aquellos caserones grandes que corria el aire por tods los agujeros, había que vigilar que no se apagara la luz del Santísimo, en el altar Mayor o en un lateral de la Iglesia. Así que ni corto ni perezoso, todas las noches había que dejar la cama una par de veces y bajar a la Iglesia.
Nunca le oí quejarse de nada. Saludos.

Pedro Ojeda Escudero. ha dit...

¡Caer por dormirse en la yegua! La verdad, qué buena colección de anécdotas.

Montserrat Sala ha dit...

Sí, son anecdotas con fondo y moralejas. Igual que en otras historias fabuladas, de autores conocidos y celebrados. Solo que estas no eran fabulas, eran hechos reales. Gracias profesor.

Myriam ha dit...

¡cómo se nota quetu tío era una persona muy especial!

Besos

Montserrat Sala ha dit...

Un hombre íntegro, un cura del campo sabio, un sacedote ejemplar que predicaba con el ejemplo.
De esos ya no quedan, querida Myr.

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