divendres, 2 de febrer de 2018

JUEVES DE CUENTACUENTOS



Contes de vora el foc.

     Así llamamos en Cataluña las historias o relatos exagerados o inventados, que se contaban en los largos inviernos del campo. Solo con la luz de las llamas, eran las últimas horas del dia y la reunión más relajante antes de ir a la cama.
     Yo los he vivido, y recuerdo que los esperaba con mucha ilusión e impaciencia. Curiosa como fuí, aguardaba estos momentos en los que podia mirar a los ojos, a todos cuantos rodeábamos aquella chimenea, rehaciéndonos de los rigores de la climatoligía.   Unos ojos sorprendidos brillantes y ávidos de lo que allí se cocía cada noche. Desde los mayores a los mas chicos, iban desgranando sus historias, uno a uno como un ritual, en perfecto orden, pero dejándonos participar a los más pequeños, para replicar o preguntar. Desde luego eran los mejores horas del dia. Y las que reucerdo con más añoranza de mi etapa infantil.
     Los relatos trataban de todos los temas; desde el mundo de las brujas, los lobos, los dragones, los gnomos o le hombre del saco, pasando por las chanzas del tonto del pueblo.
      Unas aventuras increïbles. fantasiosas y tan bien relatadas, que con ellas aprendíamos todos la asignatura de la vida. Sobretodo nos hacian comprender que teníamos que portarnos bién  con educación, tal i como rezaba la moraleja.

Las maquinitas de estos tiempos dificilmente podrán substituir, aquellas lecciones que nos divertían tanto. Ahora el premio mayor de estos juegos nuevos, es matar a cuantos de ellos smejor. (De marcianitos, claro.)

28 comentaris:

Campirela_ ha dit...

Creo que a todos nos ha pasado un poco lo que relatas , los cuentos eran diversos pero todos llenos de gran imaginación , nos tenían postrados a los pies de los abuelos o los propios padres mientras estos nos leían las aventuras que por entonces había..
Me encanto leerte .
Un abrazo feliz viernes.

Fabián Madrid ha dit...

Las máquinas, aparte de no dejar sentimientos,tampoco dejan recuerdos,
que es de lo que nos servimos para escribir.
Beso real.

Maria Liberona ha dit...

Tienes mucha razón amigo Fabian Madrid, vaya que estas maquinitas nos ayudan tecnológicamente, pero nunca reemplazaran a la voz o imagen de un abuelo contándole historias a sus nietos o las historias que salen en cada reunión familiar, es eso y el entorno que se genera el amor el respeto y la unión lo que nos hace y nos construye como seres humanos, como personas

Neogéminis Mónica Frau ha dit...

Una experiencia que seguramente habrás disfrutado y que yo, por falta de oportunidad y clima para vivirlo, te envidio sanamente. Gracias por compartir tus recuerdos.
Un fuerte abrazo

Ester ha dit...

He dejado un comentario esta mañana y no está, ¿Se habrá caído a la chimenea?.
Los cuentos junto al hogar siempre me han gustado, y como dices no se daba puntada sin hilo, tenían enseñanzas implícitas. Un abrazo espero que este te llegue

Carmen Andújar ha dit...

Mi madre también me contaba esos momentos que esperaba con impaciencia para oir los cuentos al lado del fuego.
Un abrazo

Tracy ha dit...

Qué costumbre más bonita y que didáctica y educativa era...
Pero los tiempos han cambiado.

El Demiurgo de Hurlingham ha dit...

Te sumaste muy bien a este jueves. Me dejaste con algo de curiosidad sobre esas historias.

Saludos.

Sylvia ha dit...

Es verdad... las máquinas han matado mucha magia. No dudo que ellos lo recordarán en el futuro de otra manera... pero se ha perdido algo muy importante.
Bss

El escritorio de Jandrés ha dit...

Gran verdad encierran tus palabras. La tradición oral que nos transmitía el CUENTACUENTOS no tiene sustituto hoy en día, y menos en las absurdas maquinitas. Felicidades por tu relato. Besos

MOLÍ DEL CANYER ha dit...

Cuando pense en la convocatoria de este jueves fue precisamente esa frase la que me vino a mi cabeza "contes a la vora del foc" yo como "emigrante" de la gran ciudad al campo pude hacer que mis hijos vivieran una infancia similar. El fuego nos ha estado acompañando en todos los inviernos hasta que mis limitaciones fisicas nos han llevado a cambiar este por calefacción, pero aun en los dias mas frios me parece sentir el crepitar de la corteza de pino y una voz esplicando cuentos. Gracias por tan bellos recuerdos, besos.

Montserrat Sala ha dit...

Campirela; No se porqué les gusta tanto a los niños que les expliquen cuentos de la clase que sean. Se quedan paralizados, mirando al que les
cuenta las historias, que ni repiran.
Un abrazo y una sonrisa.

Montserrat Sala ha dit...

Hola Fabián Madrid. Eeepero que las maquinitas tambbbién dejen su poso en el corazón del niño. Alguien encontrará alguna fórmula, para hacerlos recapacitar, Es lo que les deseo.
UN saluod y un buén apretón de manos

Montserrat Sala ha dit...

Maria Liberona: La imaen de unos abuelos contando aventuras a los nietos tiene tal fuerza, que verlos disfrutar a todos juntos es una pasada.
Así que compadezco al niño que no tiene este privilegio, Un abrazo querida amiga y gracias por comentar.

Montserrat Sala ha dit...

Hola Neo: Si, el clima no permite según que cosas, es cierto pero seguro
que habrás disfutado de otros momentos incomparsbles con tus mayores.
Porque por todo el mundo es sabido que las preferencia de los niños hacia sus abuelos y viceversa.
GRACias por tu comentario.reccibe muchos besos.

María Perlada ha dit...

Qué tiempos aquellos cuando nos contaban aquellos cuentos cuánta magia tenían.

Un placer venir a disfrutar de tu relato.

Muchos besos.

Montserrat Sala ha dit...

Hola Ester: no no se haperdido tu comentario, he sisdo yo que al ver tantos gazapos he decidido cambiarlo entero. Gracias por tu doble trabajo. Me ha gustado tu rafrán. "No se daba puntada sin hilo"
Un abrazote bien gordote.

Montserrat Sala ha dit...

Hoal Carmen: Las que hemos nacido en pueblitos del interior, hemos tenido el privilegio de vivir estas experiencias, que tanto nos emocionan aún ahora. Gracias por comentar. un besote.

Montserrat Sala ha dit...

Tracy. Si ya lo decia Don Hilarión. Los tiempos cambian que es una barbaridad. Gracias por pasarte. un abrazo.

Montserrat Sala ha dit...

Hola Demiurgo: Cuando quieras te explico estas historias de pueblo. Pregunta y yo te contesto. Un fuerte apretón de manos, y muchas gracias por comentar.

Montserrat Sala ha dit...

Sin duda alguna con los juegos de ahora se ha perdido algo muy importante. La magia, y la convivencia con los demas. Gracias Silvia por ser tan amable de comentarme.Un beso y una sonrisa.

Montserrat Sala ha dit...

No Jadrés,no hay sustitutos para los cuntacuentos. Deberian ser obligatorios. A mi tanto mutismo de los niños con las maquinitas, me enerva.
GRacias por comentar. Un saluudo muy cordial.

Montserrat Sala ha dit...

Hola Molí: tu nos has convocado esta semana con "contes a la vora del foc" aunque lo hayas escrito en otra lengua, a mi me ha sonado lo mismo. Celebro que te haya complacido y que te recuerden horas bonitas. Un abrazo muy grande y cariñoso.

Montserrat Sala ha dit...

Hola Maria Perlada: Cierto que a pesara de los timpos de posguerra que nos tocó vivir, entre la escasez y el miedo a la Guardia Civil, también hemos tenido el cariño de las personas de la família. Unas famílias muy grandes y bulliciosas,que nos cuidaban y nos educaban en el sentido común. agradezco mucho tu visita. UN abrazo amiga-

Rhodea Blason ha dit...

Estoy de acuerdo contigo. Un elevadísimo porcentaje de niños de hoy no saben lo que es un cuento ni imaginarlo. Los papás prefieren darles mecanismos que los mantengan entretenidos y no hagan ruido, no se manchen, no descoloquen el hogar, ...Serán niños que no saben interactuar unos con otros, ni solucionar sus propios conflictos emocionales. Una pena!!! No me gusta esto. Se perdió esa magia de sentarse a los pies de los mayores a escuchar, a contar, ...la gracia de imaginar manchándose, haciendo ruido o rompiendo algo. Los niños son seres humanos vivos a los que hay que incentivar en cosas buenas, no en la agresividad de juegos en los que se dedican a matar a todo lo que aparece en la pantalla.
Perdona la extensión, pero creo que no lo estamos haciendo bien como educadores. Los míos han jugado, han reñido, se han manchado y el mayor se rompió el pantalón de la comunión antes de llegar a la iglesia. Y hoy, ya mayores y emancipados, son personas con las que se puede mantener conversaciones y respetan a los demás. Nunca han tenido maquinjtas ni las han necesitado.
Bueno, al tema.
Excelente texto. Maravillosa la idea y espléndida la exposición.
Felicidades.
Saludos
Rhodéa Blasón

Montserrat Sala ha dit...

FELIZ DE MÍ QUE MI ENTRADA TE HA LLLEVADO A ESCRIBIR ESTE EXTENSO CQMENTARIO. AUNQUE ME HE EXPLICADO DE MANERA JOCOSA, VEO QUE HAS CAMPTADO COMO NADIE EL MENSAJE QUE EL ESCRITO LLEVA IMPLÍCITO Y QUE ME LLENA POR COMPLETO.
GRACIAS AMIGA POR VENIR A MI CASA VIRTUAL Y ENTRAR A TRAPO. QUE TENEGAS UNA FELIZ SENMANA. SONRISAS Y BESOS

el oso ha dit...

Jajajaj, de marcianitos...
Lo cierto es que la imaginación que los cuentos desarrollan no la logran los videojuegos.
Aclaremos que no es responsabilidad de ellos que las cosas sean así.
Muy buena reflexión.
Besos

Montserrat Sala ha dit...

Los marcianitos no aportan al niño, más que una inclinación severa a la ludopatía. Gracias por tu comentario. saludador muy cordiales.

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