dissabte, 24 de setembre de 2016

TEMPESTADES Y TORMENTAS

Los jueves contamos verdades.

       Era la hora de la siesta, y todos pequeños y mayores, estaban completamente dormidos. Menos mi tío. Le oía subir y bajar de un lado al otro de la casa. Se paraba un momento en una ventana del lateral, que estaba orientada al sur y volvía a su andada de una punta al otro del caserón. porqué, hay que puntualizar que era y es (aún permanece en pié), una auténtica fortaleza construida, encima de un peñasco alto e inaccesible. Una masía catalana hecha para la vida de la Edad Media. Desde allí se divisa cantidad de terreno por los cuatro costados y se hacía difícil que alguien les sorprendiera sin ser vistos. Por esta razón a mi me extrañaba que mi tío, estuviera tan al acecho, como si esperara una vista “non grata”. Enseguida, me di cuenta que había oscurecido y empecé a sentir unos truenos tan fuertes que ensordecían Las tempestades en la montaña y en aquella casa aún mas, hacían un ruido infernal.
      Nadie salía de la cama, estaban acostumbrados. a las tormentas de verano. Yo llamaba a mi to, pero ya no me respondió. Había salido a la era  con su fusil y disparaba a las nubes. Así lo hacían por aquellos días, creyendo que los tiros alejaban los nubarrones y las temidas granizadas que traían consigo y que les hacía perder toda la cosecha en menos de media hora. y la suya en aquel momento estaba todavía en el campo sin recolectar.
     Pero las truenos cada ve estaban mas cerca y la borrasca iba a más. Viendo que era imposible luchar con aquel gigante, mi tío Ramón, empezó a toda prisa a encerrar los animales que había fuera de la casa i y todos obedecieron mansamente. 
      A los pocos minutos, se oyó un estruendo tan fuerte que hizo que toda la casa temblase como un flan. Había caído un rayo que pasó por la chimenea y siguió su trayectoria hasta el establo matando a todos los animales de carga que había en él.(una yegua y tres mulas) Toda la loza de la cocina y los vidrios, quedaron hechos añicos y todas las paredes tiznadas. Las personas salvamos la vida gracias a que todos estábamos en la sala cuyo suelo eran  tablones de madera rústica. Mi prima que era un bebé, estaba en la habitación durmiendo plácidamente en su cuna de madera. 

(Ocurrió en el año 1948)

27 comentaris:

Tracy ha dit...

Miedo me da imaginármelo.

El Demiurgo de Hurlingham ha dit...

Terrorifico. Y el lugar que parecía el refugio para los animales fue el lugar que fue mortal.
Saludos.

Ester ha dit...

He vivido tormentas de verano (como la que describes y ahora ya no hay) pero estando en la casa de la playa los rayos entraban en el mar como escalofríos de las nubes, se hacia de día unos segundos, una vez uno de esos se despisto y partió una morera del jardín, mi abuela casi se muere del susto (las tormentas le daban miedo). Yo las añoro. Me he sentido cerca de tu relato, muy bien narrado, tambien he pasado tormentas en las montañas. Un abrazo y perdona mi explayamiento.

Juan L. Trujillo ha dit...

Evitaré por todos los medios que alguien muy cercano lea tu entrada. Le tiene un temor extremo a las tormentas. Hace solo dos años tuvimos una tremenda junto al mar que fue suficiente para que se acabasen las vacaciones.
Muy buena descripción.
Un beso.

pikxi ha dit...

Madre mía. Menudo susto. Hay que tener cuidado con los rayos, porque aunque sean muy bonitos de ver, resulta que son peligrosisimos. La suerte estaba de vuestra parte esa noche.
Un saludo.

Montserrat Sala ha dit...

TRacy: pues imagínate vivirlo. Gracias y un abrazo.

Montserrat Sala ha dit...

Hola Demiurgo: No era un refugio para los animales de trabajo, sinó que era su establo,que justamente se encontraba en los bajos de la casa. en las casa de campo de entonces se vivia muy intimamente con todos las animles. Sin ellos la vida no era posible.
Gracias por tu comentario. Saludos cordiales.

Charo ha dit...

¡Tremenda historia! No me dan miedo las tormentas y no recuerdo haber vivido ninguna especialmente intensa, pero mi abuela le tenía verdadero pánico. Antiguamente yo creo que eran más intensas y una tormenta en el campo te podía destrozar la vida...Me ha parecido muy curioso lo de disparar a las nubes, creo recordar que mi abuela me contaba que se tiraban cohetes para eso mismo.
Me ha gustado mucho tu relato.
Un beso.

Carmen Andújar ha dit...

Qué miedo Montse! no me lo quiero ni imaginar el susto que os llevariáis.
Una historia que al menos para vosotros tuvo un final feliz, menos a los pobres animales.
Un petó

MOLÍ DEL CANYER ha dit...

Me imagino la vida en la masia y el terror ante una tormenta como aquella, supongo que en esa epoca no habia para rayos en las casas. Recuerdo en mi infancia hombres que morian en el campo porque les caia un rayo encima, eran historias terrorificas para mi, pero a pesar de ello nunca tube miedo de las tormentas. Tu historia me ha encantado. Besos.

MOLÍ DEL CANYER ha dit...

Me imagino la vida en la masia y el terror ante una tormenta como aquella, supongo que en esa epoca no habia para rayos en las casas. Recuerdo en mi infancia hombres que morian en el campo porque les caia un rayo encima, eran historias terrorificas para mi, pero a pesar de ello nunca tube miedo de las tormentas. Tu historia me ha encantado. Besos.

Alma Baires ha dit...

Tremendo sólo imaginarlo...

Un beso.

Conchi ha dit...

Hola Montserrat, desde el blog de Musa he pasado al tuyo y me gusta lo que leo, si no te importa me quedo por aquí y te invito a pasar por mi blog si te apetece.Tu historia me ha puesto piel de gallina. Las masías catalanas son como fortalezas, pero no se puede luchar contra los elementos.

Un abrazo.

Neogéminis Mónica Frau ha dit...

Guauuuuuuu impresionante relato que nos pone en la piel de quienes han debido (y deben) enfrentar el reto de sobrevivir en medio de las inclemencias del tiempo y la naturaleza. Excelente aporte a este jueves del que no pude participar.
Un abrazo

Montserrat Sala ha dit...

Hola Esther: No tengo nada que perdonarte, sinó todo lo contrario.
Me haces muy contenta cuando me comentas largo.
Referente al tema de las tormentas, he de decir que como aquella no se vivieron otras, ni antes ni ahora. Afortunadamente. Fué el tema en muchas casas de la comarca y todas sin escepción, instalaron en sus casonas sus buenos parayos. Mil tios pasaron unos años muy mal porque perdieron en una sola tarde toda la cosecha y los medios para preparar la siguiente.

Montserrat Sala ha dit...

Hola J.L.Trujillo: yo de ti no pasaria a nadie mi escrito sobre las tormentas de verano, porque el que lo lea, cuando vea una nube en el cielo saldra corriendo y hasta se puede hacer daño.
Gracias pro tu fidelidad en comentarme todas las semanas. FEliz semana.

rosa_desastre ha dit...

Tremenda experiencia que deja un escalofrío al leerla. A mi me encanta ver las tormentas, pero si, reconozco el peligro.
Un beso

Montserrat Sala ha dit...

Pikxi: si amiga, mejor ver una buena sesión de fuegos artificiales, es mucho menos peligroso. Y ahora que los hacen con música, no se echan de menos los truenos.Un abrazo y muchas gracias por comentar,amiga.

Montserrat Sala ha dit...

Buenos dias Charo: Ya ves que tu abuela tenia razón, en tenerles miedo a las tempestades de rayos y truenos.Y antes más, que no existian los pararayos que nos han salvado muchos más sustos.
Gracias por pasarte, y te deseo una buena semana.

Montserrat Sala ha dit...

Hola Carmen: Desde luego que fué un susto de miedo. y hay que considerar que hubiera podido ser mucho peor. Gracias y mucha salud, amiga

Montserrat Sala ha dit...

Moli del Canyer:
Sé de muchas personas que disfrutan desplazándose incluso para ver una buena tormenta. Yo prefiero mirar una sesión de fuegos artificiales que són ahora con sonido y colores. Celebro que te haya gustado el relato. Salud y gracias!!!

Montserrat Sala ha dit...

Alma Baires: pués no veas el vivirlo. Yo era muy pequeña, cuando pasó, pero no lo he olvidado. Un beso y gracias!

Montserrat Sala ha dit...

Conchi: Por supuesto que puedes quedarte, no faltaria más. Por mi encantada. Aunque, he de advertirte que yo no soy tan buena como Musa. Ni remotamente. Te visitaré,no te quepa duda. Un saludo muy cordial y cariñoso

Montserrat Sala ha dit...

HOla Neo: Si, fué un gran tormenta, pero no creas,que simmpre es así. Ocurrió aquella vez y en aquella casa. Sin quererle quitar importancia, porque aquello fue muy gordo. De un caso así nunca mas lo he oido. De pastores fuminandos por un rayo,esto de tanto en tanto se dice, pero nada más, Gracias Diós. Un beso y gracias por tu vista.

Montserrat Sala ha dit...

Buenos dias Rosa: CReo que ya lo he dicho todo al respecto, de la desgracia de mis parientes. Tu sigue difrutando de las tormentas pero siempre con un ojo avizor.
Gracias por tu comentario y que tengas una feliz semana.

Mag ha dit...

¡Vaya susto! Recuerdo yo tormentas en la montaña. Eran como rugidos de dioses enfadados. Te estremecían. Mi abuela plantaba en la tierra un cuchillo... y siempre nos decía que dejáramos dos ventanas un poco abiertas...
Pero, aunque murieron los animales, que ya duele, al menos los demás estuvisteis bien.

Un beso enorme.

Montserrat Sala ha dit...

Hola Mag: Pues mira, yo nunca habia oido esto de dejar dos ventanas entreabiertas y clavar un cuchillo en la tierra. Pues mas bién parece una cosa de conjuros con las fuerzas ocultas... Enfín menos mal, que ahora estos episodios son muy raros, y casi no se dan. Pero están lasv las armas químicas.. ¿que me dices de lso sunamis?... Tela. Bonito tu comentario. Salud y gracias.

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