dimecres, 18 de març de 2015

LA VENTANA DE LAS VOCES

Un relato para los amigos del jueves

Aquel chaval odiava  la ventana de su casa. Sus amigos al salir del cole por la mañana y por la tarde, se juntaban en aquella plazoleta, que era la preferida de todos. Tenia soportales, escaleras y grandes árboles. Pero para Juanito tenia un gran inconveniente. Allí estaba su casa y la ventana desde al cual su madre le llamaba cuarenta veces diarias interrumpiendo todas sus correrias. Y allí se jutaban todos, para jugar a lo que era moda en aquel momento. Habia dias que tocaban las canicas y permanecian todos hasta bien entrada la noche si el frio, no los echaba antes. No se cansaban de jugara a guerra o al escondite
Pero él indefectiblemente oia abrise  la ventana y a su madre, que le ordenababa ir a por leña en la cochera.Y algunas veces habia que cortarla. Al rato: Juanitooo! sube que hay que ir a por la leche. Y al rato otra vez: Juanitooo...
Aquella ventana le tenia amargado. No podia estar con sus amigos, porqué no le dejaban tranquilo ni media hora.
Un buén dia se le ocurrió como solucionar su problema. Pasando delante del herrero, vió un clavo de herrar caballos, que estaba tirado por la acera. Lo cogió, le pidió permiso al dueño para llevárselo, y una vez en la casa y mientras su madre hacia la cena, cogíó el clavo y atrancó el cierre de la ventana.
Pero el asunto no acabó así. Su padre al dia siguiente por la mañana temprano, cuando quiso saber como se levantaba el dia, se dirigió a la ventana y se encontró con la travesura de su hijo, que al levantarse, encontró a su padre esperándolo y le propinó  un buen tirón de orejas. Al  preguntarle porqué lo habia hecho, el chico le explicó la razón, y sin saber porqué su madre dejó de llamarlo por la ventana y cuando necesitaba alguna cosa, bajaba a la calle y le decia todo de una vez, y el chiquillo podia jugar tranquilo el resto del tiempo. Se habian acabado las interrupciones y las voces.

43 comentaris:

Ester ha dit...

Muy listo el chaval, se ha merecido el final feliz. Un abrazo

El Demiurgo de Hurlingham ha dit...

Que molestas esas interrupciones.

LAO Paunero ha dit...

que bien que el chico haya podido mejorar la comunicación con sus padres, hay quienes no lo logran. Muy buen desarrollo, contenido y final el de tu relato amiga!

Lola Barea ha dit...

Muchas veces en la vida nos gustaría poder hacer como Juanito.
Precioso relato, vengo del blog de Gaby y ha sido un placer leerte, Montserrat.
Un abrazo.

Lola Barea.

Carmen Andújar ha dit...

Pues no hay mal que por bien no venga, y una travesura sirvió para acabar con la actitud de su madre.
Una graciosa historia.
Un abrazo

San ha dit...

Esas ventanas a pie de calle y esas madres que no ven que sus hijos necesitan su espacio. Muy bien contado.
Besos.

Yessy kan ha dit...

Me encanta tu creacion. Esa clase de ventana suele estar en la vida real. Me recuerda un poco a la de mi infancia. Muy pronta la solucion con la ayuda de su padre.
Un beso

rosa_desastre ha dit...

jajajajaja me ha recordado otra ventana en un pueblo del sur, otra plaza, otros niños y otra madre ensayando el incordio, aaaiiissss.
Un beso

Tracy ha dit...

Uyyyyyyyyy, cómo me has recordado la historia real de un amigo mío en eso de que la madre no paraba de llamarlo desde la ventana mientras jugaba en la calle.

Montserrat Sala ha dit...

Yo tambien lo pienso querida Ester. Gracias pero tu
Visita. Mil besos y. Abrazos

Charo ha dit...

Ja, ja...muy buena historia. Al final no le quedó más remedio que hacer la travesura...menos mal que su madre se dio cuanta que lo que quería el chaval.
Un beso

Myriam ha dit...

TU personaje es un chiquillo muy listo que encuentra solución a lo que le molesta, es recursivo y eso está muy bien para los tiempos que corren en que la creatividad es importante.


Besos, Monsterrat, he vuelto a los blogs, juego de esta ausencia.
Espero que te encuentres bien, cariños a J.

Sindel ha dit...

Una travesura que le trajo un castigo, pero a la vez también la solución a su problema.
Muy original este relato!
Un beso.

G a b y* ha dit...

Qué relato tan entrañable, con ese toque picaresco de la infancia, y ese abuso que a veces tienen algunas madres que demandan mucho sin pensar en lo lindo que es disfrutar de juegos y amigos. Me ha encantado!
Gracias Montserrat por tu presencia en este jueves y tan linda historia!
Besos y lindo fin de semana!
Gaby*

Neogéminis Mónica Frau ha dit...

jeje hablando se entiende la gente, incluidos las madres con sus hijos!
Un abrazo

Leonor ha dit...

Un relato muy bien narrado y entrañable.

Un beso.

José Vte. ha dit...

Me ha gustado mucho el relato y ese tono amable con el que lo cuentas Montserat. Creo que todos nos hemos sentido identificados con Juanito. Sin duda esas llamadas desde la ventana (en mi caso era desde el balcón) de nuestras madres para ir a algún recado y porque había que ir a cenar o comer todos las recordamos como momentos de fastidio de aquellas infancias.
Me gusto epecialmente que tuviera un buen final feliz.

Un abrazo

Montserrat Sala ha dit...

DEMIURGO: A mi que como chica y con mis amigas jugaba a la calle, saltando a la comba, también tenia que ir a casa muy pronto para ayudar a mi madre. Era la mayor de 5 hermanos varones, figúrate el poco tiempo que tenia para jugar.
Un abrazo y gracias.

Loquita Diplomada ha dit...

Cómo entiendo al pobre Juanito!!! Seguro yo hubiera hecho lo mismo, jajaja.
Me ha gustado tu relato y esa anécdota infantil tan divertida.

Un beso!

Montserrat Sala ha dit...

Lao Paunero: Sí que lo fué, si. Arregló dos problemas a la vez con la ayuda de su padre, que también hizo lo justo.
Gracias por venir a mi espacio y comentar. Te deso mucha salud y un cambio de estación liviano.

Montserrat Sala ha dit...

Lola Barea: has venido a mi blog justamente este fin de semana que he estado fuera.
Gracias por comentar y hasta luego que pasaré a verte. Salud amiga.

P.D. Una buena amiga GABY*, ¿verdad?

Montserrat Sala ha dit...

Carmen Andújar: Así fué,como pudo solucioar el problema.
MUchas gracias por tu visita, que siempre me hace feliz. Un abrazo

Montserrat Sala ha dit...

Carmen Andújar: Así fué,como pudo solucioar el problema.
MUchas gracias por tu visita, que siempre me hace feliz. Un abrazo

Montserrat Sala ha dit...

Hola SAN: me agrada saber que mi relato te haya gustado. Por eso precisamente lo he escrito. Gracias por venir a decírmelo. UN fortísimo abrazo, amiga.

Montserrat Sala ha dit...

Yessy kan: todos hemos pasado momentos que nos disgusta que nos
manden salir del juego en que estamos metidos. Ya sea dando voces por la ventana o desde la cocina.
El chico del relato fué ingenioso y sincero y esto le valió el feliz desenlace.
Gracias y un beso.

Montserrat Sala ha dit...

Rosa Desastre. Tu si que me has hecho reir con tus palabras "incordiosas"
Gracias por tu estupendo comentario, y te deseo una feliz entrada a la primavera.

Montserrat Sala ha dit...

Si TRACY: por lo que veo he recordado
un montón de situaciones parejas a mi relato. Debe de ser una cosa muy corriente.
Gracias por comuicármelo, y recibe todo mi cariño.

Alfredo ha dit...

O de cómo jugar a la vista de tu casa, se puede convertir en un problema insalvable. Pobre Juanito, por qué no se le ocurriría lo del clavo antes.
Todos tenemos un clavo en nuestra vida. Algunos incluso una segunda plaza más lejos desde la que no se nos veía.
Besos

Montserrat Sala ha dit...

Querida Charo: Si tu has encontrado que es una buena historia, me basta con tu palabra, que és sentencia de una entendida. Muchas gracias y mucha salud.

Montserrat Sala ha dit...

Querida amiga Myriam: Me alegro de tu vuelta a los blogs. Yo te echaba de menos, no hay opiniones como la tuya tan fiable, oportuna y eficiente.Se trate de lo que se trate

Paso a ver que es lo que has escrito esta semana, y te mando un montón de besos.
Por el momento todo bién. Saludos de Jaime.

Montserrat Sala ha dit...

Querida amiga Myriam: Me alegro de tu vuelta a los blogs. Yo te echaba de menos, no hay opiniones como la tuya tan fiable, oportuna y eficiente.Se trate de lo que se trate

Paso a ver que es lo que has escrito esta semana, y te mando un montón de besos.
Por el momento todo bién. Saludos de Jaime.

Montserrat Sala ha dit...

Tienes toda la razón Sindel. El chico fué muy listo. Premio para él.

Gracias y recibe un abrazo del oso.

Montserrat Sala ha dit...

Tienes toda la razón Sindel. El chico fué muy listo. Premio para él.

Gracias y recibe un abrazo del oso.

Montserrat Sala ha dit...

Hola G A B Y* Tu siempre tan amble conmigo. Me gustan mucho tus comentarios, que te agradezco en el alma, de veras.
Esta semana nos has brindado un tema que ha sido fácil e inspirador. tu trabajo perfecto.

Abundantes besos y abrazos.

Montserrat Sala ha dit...

Hola G A B Y* Tu siempre tan amble conmigo. Me gustan mucho tus comentarios, que te agradezco en el alma, de veras.
Esta semana nos has brindado un tema que ha sido fácil e inspirador. tu trabajo perfecto.

Abundantes besos y abrazos.

Montserrat Sala ha dit...

Mónica Frau: Como lo sabes! amiga: Hablando se entiende la gente. Y en este caso fué decisivo.
Recibe mis saludos más efusivos. y gracias por pasarte.

Montserrat Sala ha dit...

Muchas gracias por venir a mi blog y te mando mi deseo de una entrada en primavera, feliz y provechosa en escritura y lectura.

Montserrat Sala ha dit...

Hola José Vicente: gracias por tu cariñoso comentario. Eres muy amable amigo. Celebroq ue las aventuras de Juanito te hayan recordado momentos felices de la infancia. Abrazos y besos en cantidad para ti y familia.

Montserrat Sala ha dit...

Loquita diplomada: Pues si hubieras hecho lo mismo que Juanito, seguro que habrias a certado. Todos estan de acuerdo que era un chico listo.
Saludos y muchas gracias por comentar.

Montserrat Sala ha dit...

Alfredo: desde luego que sí que es un rollo jugar cerca de casa, lo mismo qur trabajar al lado de donde uno vive.
Y tal como dices estoy de acuerdo en que todos tenemos un clavo que nos salva en algún momento.
Saludos y muchas graias por entrar.

Susurros de Tinta ha dit...

Jajaja, que buen relato, ¡me ha encantado!, siempre he odiado a las madres que gritaban por las ventanas, incluso cuando yo era madre y jamás lo hice, el chiquillo muy ingenioso, pero lo mismo aprendió que hablando se entiende la gente, jejeje, miles de besosssssssssssssss.

Susurros de Tinta ha dit...

Jajaja, que buen relato, ¡me ha encantado!, siempre he odiado a las madres que gritaban por las ventanas, incluso cuando yo era madre y jamás lo hice, el chiquillo muy ingenioso, pero lo mismo aprendió que hablando se entiende la gente, jejeje, miles de besosssssssssssssss.

Montserrat Sala ha dit...

Susurros de tinta: era en eso soy igual que tu, querida amiga.A mi tampoco me ha gustado nunca dar veces a los chiquillos y ens aún por la vetana. jamás lo hice.
Gracias por tu comentario y te envio un fuerte abrazo.
Un beso.

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