dimecres, 3 d’agost de 2016

COSAS Y CASOS DE LOS JUEVES

 

Querida Charo: he escrito algo muy diferente a lo que pedias, pero a no tengo tiempo para rectificar.
Disculpa tú y todos mis amigos jueveros. Ha sido un malentendido.

 Aquella maldita noche de Octubre
Estabas tan intranquila esa noche, que no parabas de revolverte en la cama. Intentabas dormir, pero era imposible. Encendías la luz, mirabas la hora. El tiempo no pasaba. No corrían las agujas gemías, y volvías a gemir, querías levantarte, pero tampoco te podías mover. Pasaste momentos de angustia, difíciles,realmente duros. Abrías los ojos y casi no veías, Ni la boca ni tu lengua hacían caso de tus órdenes. No podías hablar. Sólo gemir. Todo el rato igual. Y el tiempo parado, la luz encendida, y tu marido que se desvela. Intentaba ayudarte y no encontraba la forma de hacerlo. Unos masajes en la pierna derecha que tenia rampas, bien. Un masaje en las cervicales, también se agradecía. Pero tú no tenías bastante, a pesar de sus cuidados. Fue a buscarte un vaso de agua para mojarte aquella boca seca y pastosa. Pero el mal no marchaba. Insistía en quedarse instalado en la incómoda habitación, de aquella maldita noche. Finalmente, y por que tú se lo pides, llamó a urgencias, quizás hablando con un médico, sabría de algún remedio para poner fin a tu padecimiento. Pero respondieron, que por teléfono era difícil diagnosticar ninguna cosa; que había que ir para allá. Lo habían de ver. Fuiste, con el coche de casa, lleno de almohadas y con pijama. A las 2.30 de la madrugada.
Seguías sin poderte mover. Te vinieron a buscar a pie de coche con una silla de ruedas. Al momento te encontraste en el box. Amplio, moderno, aséptico. Equipado con todo lo que se hubiera menester, en una emergencia de cualquier tipo
El ordenador estaba sobre la mesa, buscaron tu expediente, lo sabían todo de ti, pero a pesar de ello te hicieron muchas preguntas.
--- ¿Cómo te llamas? ...
--- ¿Qué día de la semana estamos? ... -Y De qué año? ...
Tú te enojaste, porque parecía que te tomaban por demente, y no lo estabas en absoluto. Sólo tenías un dolor insoportable, y que ellos no entendían.
Entraban salían, salían y entraban, mil veces pero tú encima de aquel lecho duro, clavada que no te podías mover ni para rascarte la nariz. Más gemidos. No eran los únicos. Se escuchaba algún otro, un poco más abajo, al fondo del pasillo. Todo el personal sanitario estaba de fiesta. Ruidos y juerga. Parecía que hubieran avanzado el Halloween. Y tú sufriendo muchísimo. Entró una médica nueva, te preguntó algo. Volvió a salir. Sin más. Ya se hicieron las cinco de la mañana, y las seis cambiaban el turno. Nadie te hacía caso.
Mientras tu marido te seguía tocando la espalda, los brazos los pies, lo que fuera, para aliviarte de aquel dolor tan fuerte, tan punzante. Y con la tardanza y la ansiedad añadida, que después de tantas horas, se había acumulado.
Al cambio de personal, vino un enfermero, te ofrecía un Gelocatil. Le dijiste que aquello no te haria efecto que ya lo habías tomado en casa sin ningún resultado. Le habrías enviado a paseo, a él y al Gelocatil. Te faltaba algo más potente, un medicamento fuerte proporcional al daño que te estabas sufriendo. El enfermero saliendo dijo:
  —  Si mujer; si te pinchamos morfina, mañana volverás a venir otra vez !!!
Bien claro lo dijo. Entonces llegaron los llantos. Unos llantos que no podías parar. Unas lágrimas que no supiste cómo secar, que se mezclaban con los fluidos de la nariz y de no sé que más. Se pensaron que eras una drogata !!! Tú, que no sabías el sabor del alcohol, ni habías probado un cigarrillo en toda tu vida. A pesar del historial, a pesar de tu depauperado aspecto, de tus quejas. A pesar de todo, se burlaron de ti. Delante de tus narices, indecentemente, ignominiosamente, con premeditación y alevosía

11 comentaris:

Tracy ha dit...

Un agotador viaje ese que nos has mostrado.

Alberto V. ha dit...

Una experiencia sanitaria muy bien narrada amiga Montserrat. Estaba ansioso por saber qué diagnóstico te daban, pero nos has dejado el final abierto para que imaginemos las posibles causas. Buen relato!

Un fuerte abrazo

Charo ha dit...

Amiga Montserrat, tú puedes escribir sobre lo que tú quieras, no tengo que perdonarte nada. Lo único que lamento es que me parece que esta historia tan bien relatada en la que transmites tan bien la angustia y la desesperación es una historia que te ha ocurrido a ti y es posible que a otras muchas personas.
Es increíble que esto pueda suceder en un hospital, que sean capaces de tratar así a las personas que sufren.
Espero que no te vuelva a ocurrir nunca, ni a ti ni a nadie.
Un fuerte abrazo y muchas gracias por participar.

Pablo Paf ha dit...

Es un viaje muy agónico, sin encontrar nada para llegar a la calma... Un abrazo.

MOLÍ DEL CANYER ha dit...

Terrible viaje en un hospital, me recuerda uno similar que "sufri" con un ataque de piedra, todo un periclo hasta que me inyectaron el ansiado Nolotil,cuando el dolor remitio vuelta a casa....Desde entonces y por desgracia me lo pienso mucho antes de ir a un hospital, besos.

MOLÍ DEL CANYER ha dit...

Terrible viaje en un hospital, me recuerda uno similar que "sufri" con un ataque de piedra, todo un periclo hasta que me inyectaron el ansiado Nolotil,cuando el dolor remitio vuelta a casa....Desde entonces y por desgracia me lo pienso mucho antes de ir a un hospital, besos.

Neogéminis Mónica Frau ha dit...

Ha sido interesante igual de leer, el lector llega hasta el final angustiado por saber qué padecimiento provocó semejante dolor. Fea la sensación de sentir que en medio de aquel trance, quienes deberían ayudarte parecen burlarse.
Un abrazo

Leonor ha dit...

Acudir a urgencias es casi siempre decepcionante porque esperas que te atiendan con la humanidad que se debería y la profesionalidad que se debería tener pero no es así. Suelen poner escusas sobre la escasez de personal y la cantidad de enfermos pero la realidad es que falta personal bien cualificado y sobre todo con un alma generosa.
Leer tu relato me ha recordado situaciones parecidas.

Un abrazo fuerte

Mamaceci ha dit...

Bueno, es cierto que se encuentra de todo en una sala de urgencias, me ha tocado acompañar en varias oportunidades y he encontrado personas maravillosas y abnegadas, y otras veces...no dan la talla.
Angustiante relato Monserrat.
Te mando un fuerte abrazo

Maria Jose Moreno ha dit...

Una mala experiencia y angustiosa. Ojalá hubiera sido un mal sueño.

María Perlada ha dit...

Un terrible viaje el que nos cuentas y es que puede surgir de todo en las urgencias.

Me encanto como lo narraste querida Montserrat y veo que esta semana tampoco has participado como yo.

Un beso enorme

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