Pàgines

dilluns, 9 de desembre de 2019

SALVADA DEL RIDÍCULO

                                     Una  mano  amiga.
 
     Tengo un recuerdo lejano en el tiempo, pero cercano en  lo  que que se refiere a las relaciones humanas, porque hay una edad en la que sentirse admirado es lo mas importante del mundo y se tiene que presumir delante de los amigos, de aquello  que más se carece.
      Ocurrió un verano de hace mil años. Aquel día hacia mucho calor, y y decidimos ir a bañarnos al rio, cuatro o cinco amigos. Esa era una aventura loca por aquellos tiempos, y un pecado mortalísimo, según nos decían las monjas. (Pero no se salieron  con la suya,  porqué poco tiempo después vino la época del destape, que hizo trizas todas sus buenas intenciones de hacernos unas chicas recatadas  y modositas).            

     La tarde en cuestión iba avanzando y yo no tenía ni había tenido nunca un bañador. Madre mía!!! ¿Como me las arreglaría?…De donde sacaría yo un bañador en tres o cuatro horas. Sufrí lo indecible, lloré y me desesperé. Había dicho la mentira a mis compañeras, de que tenia uno muy bonito, confiando que la excursión no se llevaría a cabo, por los motivos antes citados. Que ridículo mas grande!!! dejaría de ser la “leader” del grupo y ademas se reirían de mi. Intenté incluso de hacerme uno. Saqué la máquina de coser que mi madre tenia a buen recaudo, y con una tela y que que cogí de no se de qué rincón, cosiéndole unas gomas por detrás que como este suponer no funcionó. Me eché a llorar. por mi mala fortuna y por ver esfumarse la ocasión de lucir tipito ante de mis amigos. ¡¡¡Y con las ganas que tenia yo de ir con mi grupo al río!!!
     Pero surgió una mano amiga que me ayudó. Era una señora joven que casualmente se alojaba en mi casa, y que me prestó el suyo muy gustosamente. 

     Hacia un buen rato que me veía manejar gomas y telas e intuyó mi sofoco y mi frustración. Ella me salvó del apuro y me quitó las ganas de decir mentiras por siempre más,

14 comentaris:

  1. Eso es ponerse n la piel de la jovencita. Fue una mano amiga de lo más oportuna y seguro que no le dió importancia, pero qué alivio para la mocita.

    Un abrazo, Montserrat

    ResponElimina
  2. Eso en aquellos tiempos era todo un milagro. Fuiste una afortunada.
    Besos guapa.

    ResponElimina
  3. Afortunadamente, nosotros lo teníamos más facil: ibamos a la huerta de Juan Manuel a bañarnos en la alberca y lo hacíamos en calzoncillos.
    De chicas, ni soñarlo.
    Un poco mayores y ya con piscina municipal, los chicos a una hora y las chicas a otra. Y además exigiendonos a los muchachos, abandonar el recinto.!!! Que eso del demonio y la carne, estaba peligrosamente junto !!!
    Besos.

    ResponElimina
  4. Jajajaja, pobre ¡Qué sofoco! Es wuevla mentira tiene patas cortas, pero que birn que tu huesped te salvó.

    Te queria avisar queeste jueves anfitriono yo y ue si pasas po mi blog,tienescla entrada con la convocatoria, y por el tema propuesto sé qu tendras anécdtas para contar. Ojalá puedas participar.

    Besotes

    ResponElimina
  5. Sin duda ese recuerdo te sirvió para comprender muchas cosas a día de hoy ..el presumir de lo que no se tiene no esta bien , pero quien no lo ha hecho alguna vez a lo largo de su vida ..lo bueno es saber reconocerlo ..
    Un linda historia ..
    Abrazos y feliz semana.

    ResponElimina
  6. Que historia mas bonita, si es cierta celebro el final estupendo y si no lo es aplaudo tu imaginación, en cualquier caso lo has escrito muy bien. Abrazos

    ResponElimina
  7. Fué um buen alivio para mi que fuí la tonta del bote que protagonizó la historia.
    Un abrazo y muchas gracias, amiga Albada Dos

    ResponElimina
  8. querida Tracy: una vez solucionado el problema, si que fuí afortunada. Pasé una tarde fresquita con mis amigos, que como ves aún recuerdo ahora. Un besote y gracias!!!

    ResponElimina
  9. Y si la huerta estaba un poco aislada los chicos os podiais bañar incluso con el traje de Adán que aún era mas práctico. No podemos mirar atras, amigo Juan, tendriamos vértigo, y no nos conviene a estas alturas. GRacias por pasarte.
    Un abrazo

    ResponElimina
  10. Tu lo has dicho Miryam, La mentira tiene las patas muy cortitas. Decía mi madre que se coge antes a un mentiroso que a un cojo. por aquella vez me salvé. Un buén escarmiento..GRacias por comentar,. besossssssssss!!!

    ResponElimina
  11. Como lo sabes, Emilio Manuel: estas experiencias,se quedan siempre con nosotros, por años que pasen. Gracias por comentar.Un saludo afectuoso.

    ResponElimina
  12. Hola Campirela: Tienes más razón que una santa, porqué me ha servido de mucho en la vida adulta, tal como tu dices. Te doy las gracias, por comentarme siempre Y ademas con mucha cordura y acierto. Un beso dulce.

    ResponElimina
  13. Ester: gracias por tus elogiosas palabras que viniendo de ti tienen un valor especial. UN beso y muchos abrazos

    ResponElimina