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dimecres, 11 de desembre de 2019

ESTE JUEVES VIAJAMOS


                                   Un viaje de ensueño.


 Hubo unos años que me tenia obsesionada, era mi viaje de ensueño y lo queria hacer a toda costa. Ha pasado el tiempo pero el itinerario y los paisajes maravillosos que me tenían el corazón robado aún no los he visto y seguramente que no los podré ver. Mi locura se traducía en hacer un viaje en tren. Pero no un tren cualquiera atravesando rios, montañas  y llanuras verdes, de algún país vecino. No no,  yo miraba mas alto. Aspiraba y en sueños atravesaba todo Rusia, Mongolia y China. Eran los trenes del  Orient Exprès, Transiberiano, que con toda la calma paseaban a sus  pasajeros durante quince largos días de Moscú, el lago Laika, las llanuras de Mongolia hasta Pekín. Una tierras diferentes, que miradas desde una ventana de un hotel de lujo, deben de ser todavía mas espectaculares. (además perderia de vista las incomodidades las prisas y los achuchones de los aeropuertos, y sus dichosas esperas, que llegan a cansar tanto). un viaje muy relajante, intersante  y magnífico.
Tres o más culturas milenarias que me hubiera gustado ver de más cerca y con mis propios ojos.
La  personas  humanas nunca nos sentimos satisfechas con la vida que nos a tocado vivir, pero no es mi caso. No he visto a ningún mongol, ni he recorrido los  pasillos enmoquetados en rojo del El Oro de Zar o algún otro convoy de la afamada Compañía Inglesa.
He sido  feliz con las vacaciones el año que me tocaban y si os he explicado este viaje ideal es porque nuestra amiga Miryam, me ha sugerido el tema.

dilluns, 9 de desembre de 2019

SALVADA DEL RIDÍCULO

                                     Una  mano  amiga.
 
     Tengo un recuerdo lejano en el tiempo, pero cercano en  lo  que que se refiere a las relaciones humanas, porque hay una edad en la que sentirse admirado es lo mas importante del mundo y se tiene que presumir delante de los amigos, de aquello  que más se carece.
      Ocurrió un verano de hace mil años. Aquel día hacia mucho calor, y y decidimos ir a bañarnos al rio, cuatro o cinco amigos. Esa era una aventura loca por aquellos tiempos, y un pecado mortalísimo, según nos decían las monjas. (Pero no se salieron  con la suya,  porqué poco tiempo después vino la época del destape, que hizo trizas todas sus buenas intenciones de hacernos unas chicas recatadas  y modositas).            

     La tarde en cuestión iba avanzando y yo no tenía ni había tenido nunca un bañador. Madre mía!!! ¿Como me las arreglaría?…De donde sacaría yo un bañador en tres o cuatro horas. Sufrí lo indecible, lloré y me desesperé. Había dicho la mentira a mis compañeras, de que tenia uno muy bonito, confiando que la excursión no se llevaría a cabo, por los motivos antes citados. Que ridículo mas grande!!! dejaría de ser la “leader” del grupo y ademas se reirían de mi. Intenté incluso de hacerme uno. Saqué la máquina de coser que mi madre tenia a buen recaudo, y con una tela y que que cogí de no se de qué rincón, cosiéndole unas gomas por detrás que como este suponer no funcionó. Me eché a llorar. por mi mala fortuna y por ver esfumarse la ocasión de lucir tipito ante de mis amigos. ¡¡¡Y con las ganas que tenia yo de ir con mi grupo al río!!!
     Pero surgió una mano amiga que me ayudó. Era una señora joven que casualmente se alojaba en mi casa, y que me prestó el suyo muy gustosamente. 

     Hacia un buen rato que me veía manejar gomas y telas e intuyó mi sofoco y mi frustración. Ella me salvó del apuro y me quitó las ganas de decir mentiras por siempre más,